TIBURON
La calle Santos Suarez, en el barrio del mismo nombre, empieza en una curva de otra calle que se llama Mendoza y creo que siempre ha existido cierta confusion alrededor de donde realmente nace la emblematica Santos Suarez, escenario de nuestros juegos de cuatro esquinas y pitenes a la mano toreando la 15 y la 37 que bajaban raudas buscando la parada de la farmacia en Serrano frente a la ferreteria.
Despues de Serrano las citadas rutas de guagua tenian una parada en la esquina de Santos Suarez y 10 de Octubre donde estaban Pizzeria Sorrento y el cine Apolo.
El cine Apolo era uno entre tantos que tenia mi barrio: Alameda, Moderno, Florida, Santos Suarez, Mara, Los Angeles, Santa Catalina, y otros que escapan de mi memoria.
Despues de Serrano las citadas rutas de guagua tenian una parada en la esquina de Santos Suarez y 10 de Octubre donde estaban Pizzeria Sorrento y el cine Apolo.
El cine Apolo era uno entre tantos que tenia mi barrio: Alameda, Moderno, Florida, Santos Suarez, Mara, Los Angeles, Santa Catalina, y otros que escapan de mi memoria.
Hoy esta convertido en un parqueo de carros sin techo, destruido piedra sobre piedra como casi todos los que mencione anteriormente.
Sorrento y Apolo formaban una especie de complejo, una especie de dupla indivisible ya que ibamos a ver una pelicula cualquiera y antes o despues pasabamos por Sorrento a echarnos una pizza napolitana y un spaghetti del mismo nombre.
No era una pizzeria sofisticada como las del Vedado o como Prado 264 y sus alturas culinarias se limitaban a la pizza de cebollas o de aji y a la lasagna de carne molida, pero siempre tenia una clientela estable sentada a las mesas de dentro y de afuera o pasando a comprar para llevar aquellas grasientas pizzas de queso goteante.
Apolo era un cine de barrio , pero casi todos los cines de barrio de la Habana tenian aire acondicionado y buenas butacas, era un cine confortable donde ibamos solos o con la jevita de turno para ver buenas peliculas , no asi como el Santos Suarez que era un poco mas incomodo porque tenia butacas de madera y que era frecuentado por nosotros solo para apretar con la jevita mientras pasaban alguno de aquellos bodrios rusos incomibles.
Cuando estrenaron Tiburon, la esquina de 10 de Octubre y Santos Suarez, sufrio una conmocion.
Sorrento y Apolo formaban una especie de complejo, una especie de dupla indivisible ya que ibamos a ver una pelicula cualquiera y antes o despues pasabamos por Sorrento a echarnos una pizza napolitana y un spaghetti del mismo nombre.
No era una pizzeria sofisticada como las del Vedado o como Prado 264 y sus alturas culinarias se limitaban a la pizza de cebollas o de aji y a la lasagna de carne molida, pero siempre tenia una clientela estable sentada a las mesas de dentro y de afuera o pasando a comprar para llevar aquellas grasientas pizzas de queso goteante.
Apolo era un cine de barrio , pero casi todos los cines de barrio de la Habana tenian aire acondicionado y buenas butacas, era un cine confortable donde ibamos solos o con la jevita de turno para ver buenas peliculas , no asi como el Santos Suarez que era un poco mas incomodo porque tenia butacas de madera y que era frecuentado por nosotros solo para apretar con la jevita mientras pasaban alguno de aquellos bodrios rusos incomibles.
Cuando estrenaron Tiburon, la esquina de 10 de Octubre y Santos Suarez, sufrio una conmocion.
Los tumultos , las colas para entrar al cine y las colas subsecuentes para la pizzeria , duraron semanas y la normal actividad de aquella esquina se cambio a niveles nunca vistos.
Las colas eran kilometricas, de varias cuadras, a veces se tocaba la punta de la cola con el final de la cola, los rapidos, los inteligentes, la venta de tickets, conmigo vienen veinte y demas subterfugios de la picaresca criolla, proliferaron y como es natural, provocaban discusiones y hasta broncas.
Las colas eran kilometricas, de varias cuadras, a veces se tocaba la punta de la cola con el final de la cola, los rapidos, los inteligentes, la venta de tickets, conmigo vienen veinte y demas subterfugios de la picaresca criolla, proliferaron y como es natural, provocaban discusiones y hasta broncas.
Las otrora raudas guaguas tenian que ir despacio ya que habia gente por Santos Suarez y por 10 de Octubre en la orbita del Apolo y de Sorrento.
La gente salia del cine con los ojos aun asombrados por las fauces de Bruce cuando se comia a Quinn y muchos se quedaban en el cine para repetir la pelicula y varias veces pusieron en practica aquello que habia que vaciar el cine para dejar entrar a mas personas, pero los cabrones siempre se escondian en el bano, donde en varias ocasiones eran descubiertos.
Asi fueron las cosas por varias semanas.
Yo vi la pelicula como 5 veces acompanado por un socio aficionado como yo a la pesca submarina y me imagino que la recaudacion del Apolo y de Sorrento en aquellos dias fue brutal, porque da la "casualidad" que Sorrento empezo a vender cerveza con las pizzas, dos por persona, por supuesto.
Tiburon marco un hito en dondequiera que se exhibio en La Habana, y las escenas que describo, apoyado en mis recuerdos , se repitieron por toda la ciudad. Creo que la unica pelicula que puede retar a Tiburon en colas y en molotes es La Vida Sigue Igual de Julio Iglesias.
Pero Tiburon fue otra cosa porque a todo color y en pantalla grande, el Bruce nos metia miedo con sus ojos inexpresivos y su bocaza llena de dientes y aun cuando Hopper y Brody nadaban hacia la orilla despues que el tiburon fuera hecho pedazos estabamos esperando que de alguna manera el Bruce resurgiera de las profundidades y se tragara a los dos.
La tension y el miedo que Spielberg creo con su Tiburon de juguete fueron unicos y al mismo tiempo lego a la posteridad una obra maestra porque Tiburon se sigue viendo, mejorada, con mejores colores y mejor sonido a mas de 40 anos de su estreno.
Yo la sigo viendo, sin Sorrento, sin Apolo, a mucha distancia de la esquina de 10 de Octubre y Santos Suarez con mucha nostalgia por aquellos anos donde eramos felices y no lo sabiamos.
La gente salia del cine con los ojos aun asombrados por las fauces de Bruce cuando se comia a Quinn y muchos se quedaban en el cine para repetir la pelicula y varias veces pusieron en practica aquello que habia que vaciar el cine para dejar entrar a mas personas, pero los cabrones siempre se escondian en el bano, donde en varias ocasiones eran descubiertos.
Asi fueron las cosas por varias semanas.
Yo vi la pelicula como 5 veces acompanado por un socio aficionado como yo a la pesca submarina y me imagino que la recaudacion del Apolo y de Sorrento en aquellos dias fue brutal, porque da la "casualidad" que Sorrento empezo a vender cerveza con las pizzas, dos por persona, por supuesto.
Tiburon marco un hito en dondequiera que se exhibio en La Habana, y las escenas que describo, apoyado en mis recuerdos , se repitieron por toda la ciudad. Creo que la unica pelicula que puede retar a Tiburon en colas y en molotes es La Vida Sigue Igual de Julio Iglesias.
Pero Tiburon fue otra cosa porque a todo color y en pantalla grande, el Bruce nos metia miedo con sus ojos inexpresivos y su bocaza llena de dientes y aun cuando Hopper y Brody nadaban hacia la orilla despues que el tiburon fuera hecho pedazos estabamos esperando que de alguna manera el Bruce resurgiera de las profundidades y se tragara a los dos.
La tension y el miedo que Spielberg creo con su Tiburon de juguete fueron unicos y al mismo tiempo lego a la posteridad una obra maestra porque Tiburon se sigue viendo, mejorada, con mejores colores y mejor sonido a mas de 40 anos de su estreno.
Yo la sigo viendo, sin Sorrento, sin Apolo, a mucha distancia de la esquina de 10 de Octubre y Santos Suarez con mucha nostalgia por aquellos anos donde eramos felices y no lo sabiamos.

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