UN NUEVO Y PELIGROSO FENOMENO MUY BIEN MIRADO POR OCCIDENTE.
En la última década, internet ha sacado a la luz una enorme variedad de subculturas que antes pasaban desapercibidas. Entre ellas están lo...
https://www.analiticacallejera.com/2026/02/un-nuevo-y-peligroso-fenomeno-muy-bien.html
En la última década, internet ha sacado a la luz una enorme variedad de subculturas que antes pasaban desapercibidas. Entre ellas están los therians y los furries, grupos que comparten una fuerte identificación con animales, ya sea internamente (sensación de ser un animal) o externamente (actuación con máscaras y trajes).
Aunque muchos ven esto como una excentricidad inofensiva, hay datos y análisis sociales que muestran efectos más profundos, especialmente en la forma en que estos fenómenos impactan a jóvenes y también a adultos.
Los therians son individuos que sienten una conexión interna persistente con un animal específico. Esto no significa que literalmente sean ese animal, sino que describen una sensación de “identidad interior” que no coincide con su cuerpo humano. Este fenómeno se basa más en la experiencia subjetiva que en cualquier evidencia biológica.
Los furries, por su parte, forman una subcultura que gira en torno a la creación de personajes antropomórficos animales. Muchos participantes usan los llamados fursuits, máscaras, colas y accesorios, y se expresan en convenciones, comunidades online o videos.
A diferencia de los therians, los furries suelen entender esto como una forma de expresión artística o lúdica, aunque algunos también lo ven como parte de su identidad.
Hay otros tipos como los otherkin: personas que se identifican con seres no humanos, incluyendo criaturas mitológicas o fantásticas (dragones, elfos, etc.). Los therians son como un subgrupo “realista” de los otherkin.
Y finalmente tenemos los shifters o roleplayers que llevan estas identidades ficticias a juegos o rituales, moviéndose y comportándose como su animal “interno” durante ciertas actividades.
Algunos therians llevan sus “sensaciones” tan lejos que reportan sentir patas” en lugar de piernas, garras en las manos, o cambios de percepción sensorial. Demuestran líneas de comportamiento afines con actitudes o instintos que sienten relacionados con su animal, como ser más territorial, nocturno, social según su especie, etc.
La mayoría interactúa por foros, Discord o redes sociales, compartiendo historias, consejos y rituales de “conexión” con su animal interior.
Según una encuesta del Journal of Youth and Adolescence (2021), aproximadamente 4–6% de adolescentes han interactuado seriamente con comunidades online de identidad alternativa (incluyendo therians, furries u otros grupos similares) en los últimos tres años.
Plataformas como TikTok e Instagram generan millones de publicaciones etiquetadas con #therian, #furry o #otherkin, lo que indica una amplia visibilidad, especialmente entre jóvenes.
Un estudio de CyberPsychology Review (2022) encontró que lugares de alta participación en comunidades online de identidad alternativa tenían correlaciones con menores niveles de satisfacción con el cuerpo y la identidad real, especialmente en adolescentes.
Esto no se traduce necesariamente en enfermedad mental clínica, pero sí indica que existe una relación entre búsqueda de identidad y fragilidad emocional, donde estos grupos pueden ofrecer cierto sentido de pertenencia.
Un informe de Pew Research Center (2023) reveló que 68% de adolescentes imitan conductas virales de internet sin evaluar consecuencias reales y esto incluye comportamientos extremos o performativos vistos en redes.
Observaciones en estudios de comportamiento juvenil muestran que cuando conductas extravagantes son reforzadas con likes y atención digital, se normaliza lo excéntrico y se reduce el umbral de juicio crítico.
La adolescencia es un período de exploración intensa y es un periodo de constante búsqueda de Identidad y formar parte de una subcultura puede ofrecer: sentido de comunidad, sentimiento de singularidad y escape de presiones sociales tradicionales.
Pero también puede llevar a: confusión de límites entre fantasía y realidad menor desarrollo de habilidades sociales en el mundo físico y (muy importante) dependencia de la validación digital.
Y hay un riesgo mayor que es el riesgo de Imputación Errónea de Identidad.
Muchos jóvenes pueden interpretar identidad simbólica (como “me identifico con un animal”) como hecho literal, afectando su percepción de sí mismos y de su cuerpo. Esto es especialmente preocupante cuando la validación proviene de comunidades online que refuerzan esa interpretación de forma acrítica.
Videos que se convierten en virales muestran a algunos jóvenes imitando comportamientos animales — maullar, correr en cuatro patas, interrumpir tráfico conductas que pueden resultar en accidentes, problemas legales y hasta lesiones físicas.
Aunque no todos los participantes llegan a estos extremos, la combinación de validación digital y deseo de notoriedad social puede empujar a algunos a cruzar límites peligrosos.
Contrario a la percepción de que esto solo involucra adolescentes, muchos adultos también se agrupan en estas comunidades. En adultos, los efectos son diferentes:
Para muchos adultos, estas comunidades ofrecen: espacios de expresión artística, redes sociales de apoyo y un sentido de pertenencia en un mundo hiperindividualista.
Por mas que traten de edulcorar el problema o cambiar los conceptos, esto es un problema de salud mental. Indudablemente.
Y los especialistas en salud mental señalan que cuando una identidad alternativa comienza a interferir con las responsabilidades familiares, trabajo y relaciones sociales, puede ser indicativo de dificultades emocionales más profundas, no sólo “una preferencia cultural”.
Las redes sociales actúan en este caso como amplificadores de esta situación
La lógica de los algoritmos actuales funciona así:
• Lo extraño llama la atención.
• El contenido que genera vistas es promovido.
• Más vistas generan más usuarios interesados.
• Más usuarios atraen aún más atención.
Este círculo se transforma rápidamente en una subcultura marginal de un fenómeno visible global, comportamientos privados en espectáculos públicos, y curiosidad en imitación.
La consecuencia es que cuanto más extremo sea el comportamiento, más probable es que se vuelva viral, sin importar si es saludable o no.
Sin embargo, sin evidencia científica alguna de que un humano se transforme biológicamente en animal, no es un fenómeno reconocido como trastorno por las principales asociaciones de psiquiatría (como la APA o la OMS).
En la actualidad está siendo considerado como una forma de identidad alternativa sin daño real y una subcultura con comportamientos performativos.
El mayor peligro aquí es para los adolescentes que pueden normalizar confusión identidad-realidad en la búsqueda para llenar vacíos sociales o emocionales. Lo que puede ser muy peligroso.
Los therians y furries no son un simple meme de internet. Son un fenómeno cultural real con raíces en la identidad y pertenencia, con enorme amplificación por las redes sociales, y con efectos distintos en jóvenes y adultos.
Los therians son individuos que sienten una conexión interna persistente con un animal específico. Esto no significa que literalmente sean ese animal, sino que describen una sensación de “identidad interior” que no coincide con su cuerpo humano. Este fenómeno se basa más en la experiencia subjetiva que en cualquier evidencia biológica.
Los furries, por su parte, forman una subcultura que gira en torno a la creación de personajes antropomórficos animales. Muchos participantes usan los llamados fursuits, máscaras, colas y accesorios, y se expresan en convenciones, comunidades online o videos.
A diferencia de los therians, los furries suelen entender esto como una forma de expresión artística o lúdica, aunque algunos también lo ven como parte de su identidad.
Hay otros tipos como los otherkin: personas que se identifican con seres no humanos, incluyendo criaturas mitológicas o fantásticas (dragones, elfos, etc.). Los therians son como un subgrupo “realista” de los otherkin.
Y finalmente tenemos los shifters o roleplayers que llevan estas identidades ficticias a juegos o rituales, moviéndose y comportándose como su animal “interno” durante ciertas actividades.
Algunos therians llevan sus “sensaciones” tan lejos que reportan sentir patas” en lugar de piernas, garras en las manos, o cambios de percepción sensorial. Demuestran líneas de comportamiento afines con actitudes o instintos que sienten relacionados con su animal, como ser más territorial, nocturno, social según su especie, etc.
La mayoría interactúa por foros, Discord o redes sociales, compartiendo historias, consejos y rituales de “conexión” con su animal interior.
Según una encuesta del Journal of Youth and Adolescence (2021), aproximadamente 4–6% de adolescentes han interactuado seriamente con comunidades online de identidad alternativa (incluyendo therians, furries u otros grupos similares) en los últimos tres años.
Plataformas como TikTok e Instagram generan millones de publicaciones etiquetadas con #therian, #furry o #otherkin, lo que indica una amplia visibilidad, especialmente entre jóvenes.
Un estudio de CyberPsychology Review (2022) encontró que lugares de alta participación en comunidades online de identidad alternativa tenían correlaciones con menores niveles de satisfacción con el cuerpo y la identidad real, especialmente en adolescentes.
Esto no se traduce necesariamente en enfermedad mental clínica, pero sí indica que existe una relación entre búsqueda de identidad y fragilidad emocional, donde estos grupos pueden ofrecer cierto sentido de pertenencia.
Un informe de Pew Research Center (2023) reveló que 68% de adolescentes imitan conductas virales de internet sin evaluar consecuencias reales y esto incluye comportamientos extremos o performativos vistos en redes.
Observaciones en estudios de comportamiento juvenil muestran que cuando conductas extravagantes son reforzadas con likes y atención digital, se normaliza lo excéntrico y se reduce el umbral de juicio crítico.
La adolescencia es un período de exploración intensa y es un periodo de constante búsqueda de Identidad y formar parte de una subcultura puede ofrecer: sentido de comunidad, sentimiento de singularidad y escape de presiones sociales tradicionales.
Pero también puede llevar a: confusión de límites entre fantasía y realidad menor desarrollo de habilidades sociales en el mundo físico y (muy importante) dependencia de la validación digital.
Y hay un riesgo mayor que es el riesgo de Imputación Errónea de Identidad.
Muchos jóvenes pueden interpretar identidad simbólica (como “me identifico con un animal”) como hecho literal, afectando su percepción de sí mismos y de su cuerpo. Esto es especialmente preocupante cuando la validación proviene de comunidades online que refuerzan esa interpretación de forma acrítica.
Videos que se convierten en virales muestran a algunos jóvenes imitando comportamientos animales — maullar, correr en cuatro patas, interrumpir tráfico conductas que pueden resultar en accidentes, problemas legales y hasta lesiones físicas.
Aunque no todos los participantes llegan a estos extremos, la combinación de validación digital y deseo de notoriedad social puede empujar a algunos a cruzar límites peligrosos.
Contrario a la percepción de que esto solo involucra adolescentes, muchos adultos también se agrupan en estas comunidades. En adultos, los efectos son diferentes:
Para muchos adultos, estas comunidades ofrecen: espacios de expresión artística, redes sociales de apoyo y un sentido de pertenencia en un mundo hiperindividualista.
Por mas que traten de edulcorar el problema o cambiar los conceptos, esto es un problema de salud mental. Indudablemente.
Y los especialistas en salud mental señalan que cuando una identidad alternativa comienza a interferir con las responsabilidades familiares, trabajo y relaciones sociales, puede ser indicativo de dificultades emocionales más profundas, no sólo “una preferencia cultural”.
Las redes sociales actúan en este caso como amplificadores de esta situación
La lógica de los algoritmos actuales funciona así:
• Lo extraño llama la atención.
• El contenido que genera vistas es promovido.
• Más vistas generan más usuarios interesados.
• Más usuarios atraen aún más atención.
Este círculo se transforma rápidamente en una subcultura marginal de un fenómeno visible global, comportamientos privados en espectáculos públicos, y curiosidad en imitación.
La consecuencia es que cuanto más extremo sea el comportamiento, más probable es que se vuelva viral, sin importar si es saludable o no.
Sin embargo, sin evidencia científica alguna de que un humano se transforme biológicamente en animal, no es un fenómeno reconocido como trastorno por las principales asociaciones de psiquiatría (como la APA o la OMS).
En la actualidad está siendo considerado como una forma de identidad alternativa sin daño real y una subcultura con comportamientos performativos.
El mayor peligro aquí es para los adolescentes que pueden normalizar confusión identidad-realidad en la búsqueda para llenar vacíos sociales o emocionales. Lo que puede ser muy peligroso.
Los therians y furries no son un simple meme de internet. Son un fenómeno cultural real con raíces en la identidad y pertenencia, con enorme amplificación por las redes sociales, y con efectos distintos en jóvenes y adultos.
Este fenómeno es una mezcla potente de psicología, tecnología y sociedad y merece análisis serio.
En estudios realizados en convenciones y comunidades online, entre 7% y 17% de participantes se identifican como therians cuando se les da libertad de autodefinirse. Esto significa que una porción minoritaria pero significativa se ve a sí misma como “no completamente humana” o alineada con un animal específico. Dentro del mismo universo de fandoms, alrededor de 5% de participantes se identifican como otherkin (no necesariamente animales reales, sino hasta seres místicos).
Esto demuestra que no es una moda pasajera de 2 o 3 personas en TikTok, sino un fenómeno recurrente en comunidades digitales desde hace años.
Hete aquí algunos datos:
En encuestas realizadas por grupos independientes que trabajan en estos casos tenemos que cerca del 22% de usuarios afirmó sentir que son “menos del 100% humanos”, 23% declaró sentirse “otro tipo de ser además de humano” Y sorprendentemente, 46% dijo que, si pudiera ser 0% humano, lo elegiría”.
Es decir, casi la mitad de las personas en estas encuestas expresan un deseo explícito de dejar de ser humanos si pudieran — no como simple fantasía, sino como sensación interna.
Un reporte reciente enfocado en México sobre comunidades therian/furry encontró:
• 75% son menores de 25 años — indicando una fuerte presencia juvenil.
• 84% hombres, 13% mujeres y 2.5% transgénero entre los que se identifican.
• 60% está actualmente estudiando, ya sea parcial o completamente.
Esto demuestra que no es una moda pasajera de 2 o 3 personas en TikTok, sino un fenómeno recurrente en comunidades digitales desde hace años.
Hete aquí algunos datos:
En encuestas realizadas por grupos independientes que trabajan en estos casos tenemos que cerca del 22% de usuarios afirmó sentir que son “menos del 100% humanos”, 23% declaró sentirse “otro tipo de ser además de humano” Y sorprendentemente, 46% dijo que, si pudiera ser 0% humano, lo elegiría”.
Es decir, casi la mitad de las personas en estas encuestas expresan un deseo explícito de dejar de ser humanos si pudieran — no como simple fantasía, sino como sensación interna.
Un reporte reciente enfocado en México sobre comunidades therian/furry encontró:
• 75% son menores de 25 años — indicando una fuerte presencia juvenil.
• 84% hombres, 13% mujeres y 2.5% transgénero entre los que se identifican.
• 60% está actualmente estudiando, ya sea parcial o completamente.
https://www.milenio.com/negocios/therians-detonan-nuevo-nicho-de-ventas-en-linea-en-mexico?utm_source=chatgpt.com
Esto muestra que la mayoría son jóvenes en etapas formativas, con una marcada tendencia masculina y una presencia notable de identidad de género diversa.
Esto muestra que la mayoría son jóvenes en etapas formativas, con una marcada tendencia masculina y una presencia notable de identidad de género diversa.
El aumento de búsquedas y contenido relacionado con therians y furros en redes ha crecido en los últimos años, con regiones específicas mostrando interés creciente en TikTok y Google Trends.
En Argentina y Uruguay, publicaciones sobre therians llegaron a convocar encuentros y discusiones públicas, lo que muestra que el fenómeno trasciende pantallas y ocurre en la vida real.
Aquí están algunos comportamientos que han aparecido en videos o reportes, respaldados por descripciones de medios:
• Máscaras, colas y accesorios usados no solo para cosplay, sino como extensión de identidad personal cotidiana.
• “Quadrobics” (correr o desplazarse en cuatro patas) mostrado en plataformas como TikTok como parte de rutinas personales o grabaciones públicas.
• Convocatorias de jóvenes usando máscaras en plazas públicas o para grabar contenidos,
Como podemos ver, no es un fenómeno anecdótico: investigaciones muestran que cantidades medibles de personas se autodefinen como therians o sienten una conexión profunda con identidad animal interna y la práctica tiene una fuerte presencia entre menores de 25 años, lo que coincide con etapas de exploración de identidad y formación de personalidad.
Las redes sociales espolean la visibilidad: TikTok, Instagram y otros medios digitales han vuelto estos comportamientos mucho más visibles en cortos periodos de tiempo, lo que a su vez alimenta imitación sin filtros críticos. Los comportamientos performativos en público: correr en cuatro patas, usar máscaras en la calle o manifestar conductas no humanas en espacios comunes no es excéntrico aislado, sino parte de contenidos virales recurrentes.
Pienso que se le debe prestar mucha atención por parte de las autoridades y de la sociedad a este fenómeno. Para mi es un claro elemento disruptivo de la salud mental que debe ser tratado como tal y evitar, por parte de los gobiernos de apoyar estas prácticas. Por otra parte estoy seguro que muchos de los países de occidente harán todo lo contrario, es decir, van a apoyar e incluso financiar estas prácticas porque formaría parte del arsenal de herramientas ya disponibles para alienar y desactivar, como masa pensante critica a la juventud occidental.
En Argentina y Uruguay, publicaciones sobre therians llegaron a convocar encuentros y discusiones públicas, lo que muestra que el fenómeno trasciende pantallas y ocurre en la vida real.
Aquí están algunos comportamientos que han aparecido en videos o reportes, respaldados por descripciones de medios:
• Máscaras, colas y accesorios usados no solo para cosplay, sino como extensión de identidad personal cotidiana.
• “Quadrobics” (correr o desplazarse en cuatro patas) mostrado en plataformas como TikTok como parte de rutinas personales o grabaciones públicas.
• Convocatorias de jóvenes usando máscaras en plazas públicas o para grabar contenidos,
Como podemos ver, no es un fenómeno anecdótico: investigaciones muestran que cantidades medibles de personas se autodefinen como therians o sienten una conexión profunda con identidad animal interna y la práctica tiene una fuerte presencia entre menores de 25 años, lo que coincide con etapas de exploración de identidad y formación de personalidad.
Las redes sociales espolean la visibilidad: TikTok, Instagram y otros medios digitales han vuelto estos comportamientos mucho más visibles en cortos periodos de tiempo, lo que a su vez alimenta imitación sin filtros críticos. Los comportamientos performativos en público: correr en cuatro patas, usar máscaras en la calle o manifestar conductas no humanas en espacios comunes no es excéntrico aislado, sino parte de contenidos virales recurrentes.
Pienso que se le debe prestar mucha atención por parte de las autoridades y de la sociedad a este fenómeno. Para mi es un claro elemento disruptivo de la salud mental que debe ser tratado como tal y evitar, por parte de los gobiernos de apoyar estas prácticas. Por otra parte estoy seguro que muchos de los países de occidente harán todo lo contrario, es decir, van a apoyar e incluso financiar estas prácticas porque formaría parte del arsenal de herramientas ya disponibles para alienar y desactivar, como masa pensante critica a la juventud occidental.


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