EL MITO DE LA SALUD EN CANADA

  Canadá es uno de esos países del cual todo el mundo habla con asombro y dulzura. Un gran país -dicen- uno de los mejores del mundo y no po...

 


Canadá es uno de esos países del cual todo el mundo habla con asombro y dulzura. Un gran país -dicen- uno de los mejores del mundo y no pocos insatisfechos con las condiciones en sus países de origen se aventuran hacia acá.
Pudiera hablar de muchas cosas que han mermado en Canadá desde que puse mis pies en Montreal para vivir en el 1996, pero hoy se trata de su mascaron de proa: los servicios de salud. 
En estos momentos el tan alabado servicio de salud canadiense (Universal Health  Care  sufre de varias fracturas localizadas en 
Saturación crónica (no puntual) Muchos hospitales operan cerca o por encima del 100% de su capacidad.
2. “Hallway healthcare” (atención medica en los pasillos), sigue siendo real.  Alrededor de 2,000 pacientes al día reciben atención en pasillos.
3. Esperas largas y atrasos masivos. Decenas de miles de pacientes esperan más de lo recomendado para cirugías y en algunos hospitales, la espera en urgencias puede superar 20 horas.
4. Falta de personal (el cuello de botella clave). Se proyecta la pérdida de más de 9,000 trabajadores de salud hacia 2027 con recortes y eliminación de puestos en varias ciudades.
5. Falta de camas. Déficit actual estimado: más de 4,000 camas operativas con una posible reducción adicional de unas 2,400 camas en los próximos años.


Veamos la provincia de Ontario que es donde vivo. 
Ontario tiene el gasto hospitalario per cápita más bajo de Canadá.  Los hospitales reciben aumentos de 2%, pero los costos suben 6% anualmente, lo que provoca que el sistema siga funcionando… pero cada vez peor, más lento y más saturado. Es lo que muchos expertos llaman un sistema en “crisis permanente”: no se rompe, pero tampoco se recupera.
En el GTA (Toronto): esta uno de los epicentros del problema, con esperas reales de 19 a 24 horas para ser atendido y las ambulancias deben esperar de 2 a 8 horas para descargar a los pacientes en los hospitales, por tanto, hay menos ambulancias para atender llamadas de urgencia.
Hay   esperas documentadas de 14+ horas por falta de médicos en turno.
Hospitales urbanos admitiendo abiertamente en carteles que: “wait times may be longer than usual” (o sea, permanentemente largas).
 Lo mismo sucede en mi área de Kitchener Waterloo, a unos 40 minutos de Toronto por la 401 West. Es menos mediático, pero es el mismo problema.
En toda la provincia de Ontario, en un periodo típico de 8 horas, solo se atiende el 27% de los pacientes que esperan ser vistos por un médico.
Con el sistema operando fuera de sus propios y antiguos estándares las Urgencias se llenan fuera de las horas pico tradicionales, derivación de pacientes entre hospitales, uso creciente de salas virtuales, redirección a clínicas y finalmente impulsan desesperadamente el cuidado desde la casa.  
A menudo decimos que todo iba bien hasta que en el infausto 2015 toma el poder Justin Trudeau, pero para ser justos y veraces debemos entender que el problema data de algunos años atrás y lo que sí ocurre después de 2015 es que varios factores se combinan y aceleran el problema.
Antes del 2015 Ontario nunca tuvo un sistema “sobrado”, sino uno que operaba al límite. Canadá ya tenía menos camas hospitalarias por habitante que la mayoría de países de la OCDE.  Durante los años 90 y 2000 se cerraron hospitales y se redujeron camas para ahorrar costos; el sistema funcionaba… mientras nada grande pasara.
Después de 2015, especialmente en Ontario la población explotó (y envejeció) Justin Trudeau, respondiendo a sus amos del WEF y de la agenda 2030, inunda Canadá y específicamente Ontario y más específicamente la ciudad donde vivo con una ola brutal de inmigrantes sirios e indios que unido al envejecimiento natural de los baby boomers provoca la ecuación:
 más gente + más gente mayor = mucho más uso del sistema de salud, mientras que la infraestructura no crece al mismo ritmo.
Pero no veamos esto solo como una mala practica liberal, si bien Dalton McGuinty y Kathleen Wynne fueron primeros ministros liberales que destruyeron Ontario el supuesto “conservador” Doug Ford no lo ha hecho mejor.
Hay factores que no han sido atendidos por el premierato de esta provincia como: 
Enfermeras y médicos quemados (burnout)
Salida masiva de enfermeras y otro personal calificado a el sector privado, otras provincias y a los Estados Unidos.
No se ha construidos nuevos hospitales, ni clínicas de atención 
Lo que ha hecho Ford en Ontario, es dar un giro violento hacia la privatización de la salud publica haciendo hincapié en la “eficiencia” del tipo empresarial.
En Canadá  las provincias (como Ontario) administran la salud y el gobierno federal financia parcialmente y regula principios generales usando como  instrumento principal  el Canada Health Act, que fija reglas como:
Acceso universal
Prohibición de cobros directos por servicios esenciales
Pero Ottawa no gestiona los hospitales, no los construye, eso queda en manos de las provincias, pero.. (otro más), es Ottawa quien gestiona la masiva inmigración que desborda el sistema ya a punto de colapsar.
Veamos como funciona el financiamiento desde Ottawa a las provincias.
El federal transfiere fondos a las provincias vía: Canadá Health Transfer (CHT)
Bajo Justin Trudeau se acordó en 2023 un aumento de 196 mil millones en 10 años, pero con las siguientes condiciones: mejor recolección de datos y las absolutamente necesarias reformas en el sistema.
Las provincias, específicamente Ontario, no hicieron ninguna reforma ni se invirtió en nuevos hospitales, porque según los premiers de la época, el dinero no era suficiente y de cierta manera tenían razón ya que   el gobierno federal cubría 50% del gasto en salud (años 60–70) y hoy cubre alrededor de 22–24%. Bajo Justin Trudeau: Canadá ha tenido niveles récord de inmigración y Ontario (especialmente GTA y Kitchener) ha recibido una enorme parte de esta descontrolada inmigración, sin que hospitales, médicos y enfermeras hagan lo mismo.
Ottawa no construye hospitales (pero influye indirectamente), no decide cuántas camas hay, no contrata médicos y no administra hospitales. Eso es responsabilidad de Ontario (y del gobierno de Doug Ford).
Pero sí influye en: financiamiento, políticas migratorios y acuerdos de salud.
Es un problema creado a dos manos. 
El gobierno federal de Canadá ha sido responsable de menor proporción de financiamiento histórico, presión demográfica (inmigración alta) y de condicionar las transferencias y los inútiles premiers de Ontario, específicamente los tres últimos son responsables de una planificación deficiente, falta de camas y de personal, de terribles decisiones de gastos y de una mala estructura del sistema.





Veamos algunos números. 
El principal flujo federal es el Canadá Health Transfer (CHT) como hemos dicho.
Ontario recibe aprox. $20–22 mil millones CAD al año del gobierno federal y eso representa alrededor de 23% del gasto total en salud de la provincia.
El resto (77%) lo pone Ontario con impuestos provinciales.
Gasto total en salud: $85–90 mil millones CAD/año. Es el mayor rubro del presupuesto provincial (40%)
Distribución aproximada:
Hospitales → 30%
Médicos (honorarios) → 20%
Medicamentos → 15%
Cuidados a largo plazo → 10%
Atención domiciliaria y comunitaria → 5–7%
Administración y otros → 5%
Es la creencia popular que existe una gran corrupción en el sistema central de gobierno y en las alcaldías. La percepción es que, aunque el gasto crece, no mejoran las condiciones que cada vez son peores y no crecen los hospitales, no hay camas suficientes, hay menos personal y más presión en Urgencias. Pero no podemos decir que la corrupción es masiva, puede haber algunos casos, pero lo esencial es la   ineficiencia sistémica, extrema burocracia y los sistemas demasiados fragmentados, muy mala coordinación entre hospital, atención primaria y cuidados a largo plazo por lo que muchos pacientes quedan “atrapados” en el sistema usando recursos innecesarios, como por ejemplo las camas hospitalarias, sin necesitarlas. Estas camas de hospital cuestan mas de 1000 dólares diarios.
El dinero existe, pero está mal distribuido, mal estructurado y superado por la realidad demográfica.
Comparemos ahora Ontario (Canadá) con otros países:
Sistema público (single-payer en lo esencial)
Acceso universal
Coste relativamente controlado
Problema: esperas largas y capacidad limitada
Estados Unidos
Sistema mixto/privado
No universal (aunque ampliado con Obamacare)
Coste altísimo
Problema: acceso desigual y deuda médica
Europa (Reino Unido, Alemania, Francia)
Sistemas públicos o híbridos
Universalidad
Más capacidad hospitalaria que Canadá
Mejor balance en muchos casos

Gasto en salud (% del PIB)
EE.UU.: ~17–18%
Canadá: ~11–12% (399 mil millones en 2025- Gasto per cápita: $7,300 USD (PPP)
Alemania / 🇫🇷 Francia: ~11–13%
EE.UU. gasta mucho más… pero no obtiene mejores resultados globales.
Camas hospitalarias por 1,000 habitantes (Promedio OCDE: 4.2 camas)
Alemania: ~7.5
Francia: ~5.8
Canadá: ~2.5
EE.UU.: ~2.8
Aquí está el problema clave de Canadá: tiene muchas menos camas. 
UK tiene un sistema público como Canadá, pero tiene más camas per cápita y ha invertido mucho mas en sus redes hospitalarias. Canadá presenta un tremendo error estructural si lo comparamos con los sistemas europeos que salen mejor parados de estos análisis.
Fue el mito del sistema perfecto y es la realidad de un modelo saturado.
Durante décadas, el sistema de salud canadiense fue presentado como un ejemplo global: universal, accesible y basado en un principio simple pero poderoso — atención según necesidad, no según capacidad de pago.
Ese principio sigue vigente. 
Lo que ha cambiado —y de forma dramática— es su capacidad de cumplirlo.
Hoy, Canadá no enfrenta un colapso clásico. Enfrenta algo más complejo:
 Es un sistema caro, universal… y estructuralmente insuficiente para la demanda actual. 
La tasa de ocupación hospitalaria: >85% en Canadá.  En sistemas de salud, cualquier nivel sostenido por encima de ~85% significa saturación crónica y pérdida de capacidad de respuesta.
Médicos: 2.7 por cada 1,000 habitantes (OCDE: 3.9)
Trabajadores de cuidados a mayores: 3.7 por cada 100 personas mayores de 65 (OCDE: 5.0)
Además: Canadá se ubica entre los peores países de la OCDE en disponibilidad de médicos y tecnología médica.
Como podemos ver, Canadá no es el mejor país en atención medica como el mito construido en las décadas 60-70 nos sugiere. 
Es un sistema colapsado por la inmigración masiva, el envejecimiento poblacional y la incapacidad de los lideres de hacer el trabajo para el cual fueron electos.

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