EL PINTOR DE LOS ESPEJISMOS (Cuando la disidencia se convierte en mito)
Resulta altamente curioso para mi que la inmensa mayoría de los llamados opositores cubanos que vemos en el exterior (me niego llamarlo exilio, que por otra parte ya no existe) en sus declaraciones y movimientos se identifican con la izquierda mundial y continúa defendiendo ideas socialistas o estatistas después de haber sufrido las consecuencias del sistema cubano,
estos personajes dicen que rechazan la dictadura, pero no necesariamente rechazan el modelo económico socialista y diferencian oponerse al castrismo de oponerse al socialismo.
Se nota la confusión, quizás autentica y comprensible habida cuenta de la ignorancia que muestran muchos de ellos sobre temas medulares y algunos justifican esta “confusión” con la influencia de la educación, propaganda y lenguaje político recibidos durante décadas.
Actualmente los cubanitos en el exterior lo que realmente confunden es democracia con socialismo, elementos que en estos momentos casi se tocan en los extremos.
La democracia como tal ya no existe y el socialismo ha adoptado una mascara agradable para millones de personas hartas del capitalismo pero que no pueden ver que el capitalismo tampoco existe, ya que ha cambiado a un voraz e implacable corporativismo que engulle las economías y la vida de millones de personas con la anuencia servil de los gobiernos electos.
Estos cubanitos que huyen de Cuba y se refugian en su gran mayoría en las capitales europeas, sedes absolutas de las más rancias social- democracias, dicen defender elecciones libres, derechos humanos y libertad de expresión y, simultáneamente simpatizan con una economía altamente estatizada.
Estos jóvenes deben diferenciar en sus declaraciones lo que se llama Socialismo de Estado que es la fase previa al llamado comunismo (que, dicho sea de paso, jamás se implanto ni siquiera en la URSS) con sus características que son la propiedad estatal predominante, planificación central, partido único y concentración política del poder, de la llamada Socialdemocracia que es una economía de mercado con impuestos altos, estado de bienestar y servicios públicos.
Aumenta sus confusiones el alza y relevancia actual de la izquierda contemporánea, que puede defender mercado y propiedad privada, pero también un Estado mucho más intervencionista en economía, inmigración, energía y cuestiones sociales.
Y es aquí donde me hago la pregunta de por qué alguien que escapó del socialismo real puede posteriormente abrazar una ideología que reivindica algunos de sus principios.
Mucha gente tiene muchas respuestas como que la distancia genera amnesia histórica o que la propaganda revolucionaria no desaparece automáticamente al abandonar Cuba.
Una persona puede rechazar a Castro por diversos motivos, pero conservar conceptos aprendidos durante décadas.
La opinión mas generalizada por lo que veo es que el rechazo a Estados Unidos puede llevar a una oposición ideológica al capitalismo, incluso después de haber escapado del comunismo.
Hay muchos casos de cubanitos escapantes que demuestran tal aserto y creo que el caso mas relevante es el de Tania Bruguera.
Bruguera es actualmente Senior Lecturer en Harvard y ha expresado públicamente una crítica tanto al capitalismo como al socialismo. En una entrevista afirmó explícitamente que es crítica de ambos sistemas y habló de lo que considera una falta de igualdad y justicia en los países capitalistas.
Bruguera es otra, a pesar de sus títulos y dignidades, que olvida que el capitalismo ya no existe y que todas esas desigualdades de las que hablan ella y sus secuaces social demócratas son consecuencias del corporativismo, fase superior no deseada ni prevista del capitalismo real.
Me pregunto si la señora Bruguera no contempla una contradicción moral cuando alguien que creció dentro del socialismo cubano termina colocando en el mismo plano moral al sistema que la reprimió y al sistema capitalista que le permitió desarrollar su carrera internacional.
Esa dimensión moral en los cubanitos a los cuales me refiero, al parecer, no existe porque criticar el capitalismo desde Harvard es perfectamente legítimo, pero equiparar moralmente sus defectos con los de un sistema que encarceló opositores, prohibió la competencia política y subordinó la vida económica al Estado demuestra una odiosa ambivalencia moral y personal, a la cual son proclives todos los elementos de esta nueva izquierda mundial.
Además, Harvard actualmente presenta a Bruguera como Senior Lecturer y afiliada al Departamento de Art, Film, and Visual Studies, y en 2026 continúa desarrollando allí su trabajo sobre arte y política.
Todas la Universidades de USA y del mundo son nidos de la izquierda. En todas se critica el capitalismo.
En esa misma Universidad de Harvard se enseña cursos que estudian críticamente el capitalismo. Eso no demuestra ninguna conspiración ni nada parecido; de hecho, Harvard también tiene cursos que estudian el capitalismo desde perspectivas históricas, económicas y jurídicas.
Es una paradoja moral: criticar el capitalismo desde la libertad que el capitalismo permite, pero nadie ve la inmoralidad de tal paradoja, y le llaman la libertad extrema de Estados Unidos.
Ahora, ¿qué están haciendo los cubanitos escapantes?
Al mismo tiempo que disfrutan de las libertades, oportunidades y prosperidad de una sociedad capitalista, presentan al capitalismo como moralmente equivalente al sistema del que huyeron millones de cubanos.
Y entonces llegamos a lo que esta en el bombo mediatico de las redes sociales: Otero Alcántara del cual opino es una fabricación de esta nueva izquierda cubana.
Se le atribuye la frase: NO QUEREMOS TUMBAR LA TIRANIA, QUEREMOS CONSTRUIR LA DEMOCRACIA.
Semejante contrasentido si se puede explicar desde la ignorancia suprema de las cosas.
Una persona puede haber sufrido un sistema y, sin embargo, reinterpretar posteriormente las causas de su fracaso.
Hete aquí sus posibles basamentos:
• El problema no era el socialismo; el problema era Castro.
• El problema no era la planificación estatal; era que Cuba tenía un mal gobierno.
• El problema era la falta de democracia.
Y estas disquisiciones le permiten decir: yo soy socialista, pero democrático.
Y da la casualidad que el movimiento que ha tomado cierto auge en los USA y que se opone a todo lo que represente el conservadurismo americano, y que se ha aliado con el islam para tomar los centros de poder en los Estados Unidos se denomina Socialistas Democráticos.
Por el momento Otero Alcántara representa el mascaron de proa de este pensamiento de los cubanitos escapantes, con el aliciente adicional de que es un artista performático grotescamente provocativo y que también representa el concepto woke de esta Nueva Izquierda y que fue convertido en una figura casi mítica por los sectores activistas y los medios informativos de la social democracia europea.
Puede ser considerado un artista por ciertas personas (para mí no lo es) pero no es un político con firme ideología, su herramienta principal nunca fue la política convencional: fue la performance, el cuerpo, la provocación, el escándalo y la utilización del espacio público.
Buena parte de la biografía heroica que se construyó alrededor de Otero Alcántara —especialmente las historias sobre sus huelgas de hambre y las consecuencias físicas— aún están en discusión por la ausencia de basamento real.
Por ejemplo: “Otero hizo una huelga de hambre.” Y a partir de ahí se construyo otra narrativa que fue adoptada por los manejadores del personaje, los mismos que organizan las galerías y las ventas de sus dibujos a un publico fundamentalmente americano ignorante de las entretelas del acto.
Le están comprando obras a un connotado preso político liberado de la tiranía de Cuba y el valor de esta afirmación es incalculable porque esa narrativa se convierte en: “Otero estuvo al borde de la muerte, sufrió daños permanentes, perdió la visión de un ojo, se convirtió en un mártir, etc.”
Cualquiera puede ir preso en Cuba. Yo fui encarcelado por comprar un sistema de música.
Pero nunca fui preso político porque ser encarcelado por un Estado represivo no convierte automáticamente a toda persona encarcelada en preso político.
En el caso de Otero, además, hay un hecho que sí está documentado: fue condenado a cinco años por delitos como ultraje a los símbolos patrios, desacato y desórdenes públicos, después de un juicio a puerta cerrada.
Organizaciones como Amnistía Internacional, sin embargo, lo clasificaron como “prisionero de conciencia”, argumentando que su encarcelamiento estaba relacionado con el ejercicio de la libertad de expresión.
¿Cuánto de la imagen internacional de Luis Manuel Otero Alcántara está documentado y cuánto pertenece a la construcción narrativa de un personaje?
Veamos:
• Hizo huelgas de hambre No tenemos la evidencia
• Su salud se deterioró No se nota el deterioro
• Estuvo al borde de la muerte No tenemos evidencia médica
• Perdió la visión de un ojo No ha perdido la visión de ningún ojo y no tenemos el diagnóstico/documentación oftalmológica
• Fue torturado No tenemos los Testimonios y evidencia independiente
• Fue preso político Análisis de los cargos y circunstancias
• Es un “mártir” de la libertad Interpretación política de algunas personas, no es un hecho.
• Es un gran artista Crítica y valoración artística
• Es representante de toda la oposición cubana. Afirmación política que requiere demostrar representatividad
¿Es Otero Alcántara un farsante? De cierta manera si, a partir de la narrativa que se construyo alrededor de su persona y que el no ha sabido asumir correctamente desde su llegada, pero Otero como símbolo de la resistencia cubana es un concepto extraordinariamente extendido precisamente por adalides de la democracia socialista: Amnistía Internacional lo ha considerado preso de conciencia; Human Rights Foundation lo llama preso político; Reuters lo presenta como disidente y cofundador del Movimiento San Isidro y medios como The Wall Street Journal lo han convertido en uno de los rostros centrales de la resistencia cubana.
Y eso nos permite formular una hipótesis: ¿Por qué se construyó tan fácilmente el personaje de Otero? Porque fue precisamente Otero el escogido?
Sencillamente porque reunía elementos que encajan extraordinariamente bien con la narrativa contemporánea de la izquierda cultural occidental:
• artista negro;
• autodidacta;
• homosexualidad/sexualidad y género como elementos de provocación artística;
• pobreza y marginalidad;
• enfrentamiento con el Estado;
• performances transgresoras;
• Movimiento San Isidro: Reunión de socialistas cubanos ligeramente opuestos a la tiranía cubana.
• lenguaje de derechos humanos;
• represión estatal;
• reconocimiento internacional.
Poseía las condiciones ideales y perfectamente exportables al circuito cultural occidental que es decir el circuito de la izquierda autollamada “democrática”. Era insoportablemente perfecto.
No estoy diciendo tampoco que su encarcelamiento sea inventado.
Pero. ¿La existencia de una condena convierte automáticamente al condenado en el personaje heroico que posteriormente se construyó alrededor de él?
No necesariamente. Y ahí aparece la comparación con presos políticos cubanos de otra época, que puede ser demoledora si la hacemos con respeto.
Pero hay otra pregunta:
¿Por qué algunos cubanos que sufrieron prisión bajo el castrismo nunca se han considerado presos políticos, mientras que determinadas figuras contemporáneas reciben inmediatamente esa etiqueta y son convertidas en símbolos internacionales?
Porque ha cambiado el lenguaje internacional con el que se interpreta la disidencia cubana.
Antes, el preso político cubano era principalmente el hombre que se enfrentaba al aparato político del régimen. Hoy puede convertirse en símbolo internacional el artista-activista, especialmente cuando su historia encaja con las categorías culturales dominantes en universidades, museos, ONG y medios occidentales.
Y así es como hemos llegado al “wokismo cubano” .
No significa que Otero sea comunista. Ni que todos sus defensores sean comunistas.
Son socialistas democráticos que para mi criterio son mucho peor por la ambigüedad ideológica, además que el socialismo democrático ha demostrado que puede ser tan brutalmente represivo como cualquier régimen totalitario.
La cuestión es que una parte de la oposición cultural cubana puede haber abandonado el marxismo económico tradicional y, simultáneamente, haber incorporado categorías de la izquierda cultural contemporánea.
Podemos entender eso.
Lo que resulta difícil de entender es que personas y organizaciones histórica y furibundamente anticastristas han prestado su imagen y organizaciones para consolidar la historieta de Otero Alcántara.
¿Por qué sectores del exilio que conocen perfectamente la historia de la represión cubana aceptaron tan rápidamente la narrativa internacional construida alrededor de él?
¿Se ha producido realmente una transferencia de legitimidad: personas que durante décadas habían representado la oposición anticomunista terminaron otorgando a una nueva generación de artistas-activistas una autoridad moral sin el mismo escrutinio que aplicaban a los opositores tradicionales?
Una cosa es cierta:
Otero Alcántara representa otra derrota al exilio histórico de Miami.
Otra derrota y la penetración aun mas descarada de las ideas socialistas disfrazadas de democracia. Y es triste ver el moforibale que le rinden avezados luchadores, incansables periodistas al zascandil enjaezado del momento. Ya vendrán otros.
A ver con que vienen en la próxima.

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