EL GRAN HERMANO OCCIDENTAL
Anoche estuve revisando varios materiales sobre el nuevo “plan de 28 puntos” para la paz en Ucrania, del cual súbitamente todos parecen haberse desesperado por opinar. Y esta mañana, mientras lidiaba con la tragedia doméstica de haberme quedado sin Bustelo —cosa común en esta república indo-islámica de Norteamérica, donde un simple café latino es artículo de lujo— me fui al Excelsior para seguir leyendo. (El Excelsior es bebible, pero nunca estará a la altura del difunto Medaglia D’Oro, aquel expreso italiano glorioso que desapareció con el COVID). En fin. Estaba sumergido en la farsa de los 28 puntos cuando me topo con un extenso artículo de uno de esos plumíferos ingleses reciclados por los androides de la CBS aquí en Canadá, en el que vuelven a la cantaleta del “sistema de control social” de China. Como es de esperar, no escatiman críticas al régimen chino y a su disciplinado control de vidas y haciendas. En varios programas míos y con el dilecto colega Carlos Carballido, he dich...