VINETA DE LA NOSTALGIA
Tuve un apartamento en La Habana. En la calle Fomento de Luyano, para ser mas precisos. Lo construyeron encima de la casa del viejo Augusto, patriarca de una familia de mujeres quien confinado a una silla de ruedas y desde el portal de la casa, vigilaba con ojo desconfiado y con la ayuda de su cumbila El Suave, un negro viejo y silencioso como los anos de esta vida, las existencias de vecinos y transeuntes. El apartamento era fresco, blanco y luminoso, con ventanas Miami a traves de las cuales se podia ver media Habana: el Capitolio, el Ameijeiras y el Habana Libre. En dias ventosos, se podia oler perfectamente el peculiar aire de la Bahia; una mezcla caliente de agua salada , petroleo y aceite. Ahora ya no vivo en la Habana, he tirado el ancla en el Suroeste de la Florida, en otra ciudad luminosa y torrida que a veces me recuerda la Habana. Tengo aqui otro apartamento, fresco, blanco y luminoso. En las tardes, la misma luz del atardecer de la Habana se c...